jueves, 19 de agosto de 2010

Alí y Morgan, desierto empapado.
(segunda parte)




El día 24 de septiembre del 2009, desde que amaneció no deje de pensar en Alí y, en mi traslado al Reclusorio Norte. Mi situación física era lamentable aun, por las heridas, la operación realizada a mi estomago y la mental. Vi a unos cuantos familiares y a las 3:00 pm subí a un coche de la PGJ. Por última vez, en mis ojos: edificios, casas, bares, restaurantes, motocicletas, puentes, autos; lo lógico de una metrópoli. Había también un infinito mosaico de recuerdos profundos. El auto de la PGJ (para mí y la situación) era la barca de Caronte; efectivamente llegue al infierno. Mi hermano Humberto ya me había dicho que necesitaría 3 factores humanos para ese lugar: “Humildad, paciencia y Espiritualidad”. A las 4:00 pm estábamos afuera del Penal y tardaron 3 horas en abrirnos, cuando lo hicieron solamente pase yo; los de la PGJ carcajearon y enfrente de mí veía como se cerraban las puertas. Uno de los de negro (Custodio del Penal) me llevo a un espacio pequeño y cerrado comentando: ¡Desnúdate hijo de tu puta madre, rápido y no me mires! Se dio cuenta que iba lastimado y recién operado, pero aún así, me tocó y dijo que estaba guapo. Me quito cartas de amigos y familiares, la foto de Virgilio Piñera y la figura del arcángel Miguel. Luego me condujo a una segunda puerta y ahí me golpearon varias veces en la cabeza. Pasamos a una tercera puerta y antes de llegar, otro custodio me grito “Huevos”. No hice nada y agache la mirada, repitió: “Te dije huevos”. Al llegar a la puerta la abrió, me miro de pies a cabeza y sin más me dio una golpiza.


Este pequeño preámbulo habla de la inhumanidad de la justicia mexicana y las fallas infranqueables. De cómo la balanza comienza a estar de un lado u otro, posturas: negro-blanco, coherente-loco, cara-cruz, etc. Pienso en lo incoherente de las guerras…

Se piensa que gozo de privilegios, todo esto por la ficha sinaléctica, que apareció mal. Esto no quiere decir por ningún motivo, que se goce de privilegios, esto es un error garrafal de los oficinistas (ayudados por trabajadores reos) de antropométrico y por lo tanto del mismo “Reclusorio” en sí. ¿Gozar de privilegios es que te golpeen, gozar de privilegios en que se te infecten las heridas por negligencia médica, gozar de privilegios es que te traten de violar en los baños del Hospital del Penal? Todo esto lo veo como obstáculos impuestos por la misma tragedia y un poder supremo. Pero los obstáculos impuestos por un sector de seres vivos: como él padre de Alí (Conrado). Él hermano Erick, grupos sacados de la manga, activistas, medios de comunicación y amigos, ya no tiene relación y se encuentra desfasado de la tragedia humana de dos únicos protagonistas: Alí y yo...

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